DECLARACIÓN PARA LA JORNADA MUNDIAL POR EL TRABAJO DECENTE
GUY RYDER, SECRETARIO GENERAL, CSI, BRUSELAS
Hoy, 7 de octubre, sindicalistas de todo el mundo responden al llamamiento de su internacional, la CSI, para celebrar la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Desde el Pacífico, pasando por todos las zonas horarias hasta llegar a la costa oeste de las Américas, los trabajadores y trabajadoras del mundo se movilizan mediante reuniones en los lugares de trabajo, organizando manifestaciones y debates públicos, con eventos culturales y en los medios de comunicación, a través de Internet.
En esta jornada, alzamos todos juntos nuestras voces para hacer llegar un único mensaje, firme y unido:
Que décadas de desregulación, de recompensar la codicia y los excesos de las empresas, han conducido al mundo al borde de una recesión global. Se requiere una transformación fundamental de la globalización. Y ha llegado el momento para ello.
Que los trabajadores y trabajadoras en el mundo entero exigen oportunidades de trabajo decente para todos. Un trabajo donde se respeten plenamente nuestros derechos humanos. Un trabajo seguro y saludable. Un trabajo que proporcione un salario aceptable y protección para nosotros y nuestras familias. Un trabajo en el que los problemas y conflictos se resuelvan mediante diálogo y consenso, nunca con imposiciones y represión.
En cada uno de nuestros países las familias trabajadoras sufren los efectos de la crisis financiera, alimentaria y energética – la crisis más profunda que esta economía globalizada ha conocido jamás. Conseguir salir de esta crisis, restablecer el nivel de vida de los trabajadores, respetar sus derechos, requiere cambios fundamentales. Cambios para volver a situar la justicia y la igualdad como un elemento central de las políticas públicas, de forma que la globalización beneficie a todos, no sólo a unos cuantos privilegiados.
Los trabajadores están cansados de que les prometan un futuro mejor, cuando hoy en día ellos y sus familias tienen que hacer frente a una degradación constante de la vida laboral y librar una lucha cada vez más dura para obtener los elementos básicos de una existencia decente. Al exigir el respeto de los derechos en el trabajo y la erradicación de la pobreza y la explotación, la CSI y sus afiliadas en todos los continentes reafirmamos el compromiso del movimiento sindical internacional hacia la solidaridad.
No permitiremos que la economía globalizada enfrente a unos trabajadores contra otros. Hoy estamos demostrando que los sindicalistas de todos los países estamos más unidos que nunca y determinados a actuar juntos, en solidaridad, a través de la CSI, para alcanzar los objetivos inmutables de la justicia social.
Compañeras y compañeros, además de movilizarnos hoy por el trabajo decente, quiero pedirles que comprometan a sus organizaciones sindicales y sus esfuerzos personales para convertir a la CSI en instrumento de un nuevo internacionalismo sindical, capaz de hacer frente a los retos de la era de globalización, de superar las injusticias a las que nos enfrentamos, y preparado para lograr ese mañana mejor que sabemos es posible.
¡Juntos podemos hacerlo!
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